Retención de líquidos

Que estamos compuesto de agua es bien sabido por todos y cada uno de nosotros.

Pero ¿Cuál es el agua que nos “molesta” y el agua que necesitamos para vivir?

Cuando bebemos más agua de la necesaria el cuerpo nos hace miccionar y cuando no lo hacemos, retiene el agua como un bien preciado.
El punto en el que retenemos líquidos es la situación en la que nuestro cuerpo no es capaz de regularse y la cantidad total de líquido en cuerpo es mayor de la necesaria.

El sistema encargado de controlar la cantidad total de líquido en cuerpo es el sistema linfático, sistema muy ligado e íntimo con el circulatorio a través de los capilares (o esas venitas más pequeñas que conectan todo nuestro sistema).

El circulatorio es el encargado de repartir nutrientes y oxígeno a diferencia del linfático que es el encargado de recoger lo que la célula no necesita y recolectarla para ser llevado posteriormente a hígado y riñón.
Que haga o no esta tarea de forma óptima es algo variable en función de la persona y la dieta que lleva.
Existen diversos iones y compuestos que generan que el cuerpo sienta la necesidad de retener agua pues no se siente “cómodo”. Un exceso de proteínas en la dieta, una ingesta excesiva de sodio suelen ser las causas que generan que las concentraciones de nuestro cuerpo se vean afectadas y éste tienda a retenerlos.


Muchas veces cometemos el error de pensar que estamos haciendo una retención hídrica cuando realmente lo que tenemos es un exceso de grasa. Podemos comprobar si estamos en una situación u otra haciéndonos un estudio antropométrico mediante el cuál podremos valorar si existe o no dicha retención y si por tanto, podremos intentar llevar una dieta más diurética.


Durante mi vida he probado una serie de productos dietéticos que me han ayudado (alguno de ellos) a mejorar mi calidad de vida y mi relación con mi insuficiencia venosa y por consiguiente, mi retención de líquidos.

Aquí te paso una pequeña listita 🙂

 

 

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