Microbiota

La microbiota intestinal son más de 400 tipos de bacterias fundamentalmente anaeróbicas estrictas (viven en ambientes sin oxígeno) que viven en nuestro sistema digestivo.
Las principales funciones de la microbiota intestinal son:
– Generar actividades metabólicas que no es más que la conversión del alimento ingerido en energía y nutrientes y,
– Proteger al huésped frente ataques externos, siendo muy importante en el sistema inmunitario.
Regular el crecimiento del epitelio intestinal y regular o modular el sistema inmune

El ecosistema microbiano del intestino incluye especies nativas (las que se adquieren al nacer) y bacterias en tránsito, que como bien dice la palabra transitan temporalmente por el tubo digestivo.

Imagen extraída de wikipedia

La población microbiana de un intestino humano está compuesta por 100 billones de bacterias de unas 500 a 1000 especies distintas.
El lugar con un índice poblacional más alto de bacterias es el intestino grueso luego el íleon y yeyuno y por último el estómago y duodeno por lo que como vemos, se va incrementando el proceso digestivo y de asimilación conforme nos acercamos al recto.
Éste hecho se da por las secreciones que se dan en el primer tramo del sistema: las secreciones biliares y pancreáticas impiden una colonizacion estable eliminando la mayoría de los microorganismos que se intentan adherir a las paredes de nuestro estómago.

Los géneros predominantes de nuestra microbiota son Bacteroides, Bifidobacterium, eubacterium, Clostridium, Lactobacillus y Fusobacterium entre otros y de hecho son estos géneros los que normalmente se suelen añadir en un tratamiento con probióticos.

Dentro de cada tramo, por ejemplo en duodeno, se ha comprobado que existe una variedad de especies que predominan en las distintas porciones de éste: en la primera mitad del duodeno hay una mayor cantidad de un tipo que en las segunda mitad generando una especialización, como si de una fábrica en cadena se tratase.
Esta gran biodiversidad de especies facilita la vida y el desarrollo del conjunto afectando a nuestra digestión y por tanto a nuestro bienestar físico pues a más biodiversidad en nuestra microbiota más sustratos podrán ser metabolizados y por tanto, mayor absorción de los alimentos ingeridos tendremos.

Tener una microbiota sana se traduce poder asimilar los alimentos mucho más fácilmente y  con ello la posibilidad  de absorber iones importantes para nuestro organismo como pueden ser el Ca, Mg, Fe (Calcio, Magnesio y hierro) así como la producción de vitaminas y la síntesis de aminoácidos.

Por hacer una analogía, la microbiota es la tijera que nos ayudan a comer spaguettis cuando somos pequeños, partiéndonos las largas cadenas de, por ejemplo, hidratos de carbono a trozos más pequeños de manera que podamos ingerirlos.

 

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