Índice glucémico

Cuando tomamos cualquier alimento rico en glúcidos (vegetales, frutas, frutos y cereales), los niveles de glucosa en sangre se incrementan progresivamente según se digieren y asimilan los almidones y azúcares que contienen.
La velocidad a la que se digieren y asimilan los diferentes alimentos depende del tipo de nutrientes que los componen, de la cantidad de fibra presente en éstos y de la composición del resto de alimentos presentes en el estómago e intestino durante la digestión. Éstos aspectos se miden por el índice glucémico.

El índice glucémico cuantifica la respuesta glucémica de un alimento que contiene la misma cantidad de carbohidratos que un alimento de referencia, es decir: es la medición de la respuesta de nuestro cuerpo a ciertos alimentos ricos en carbohidratos.


Debemos recordar que existen dos tipos de carbohidratos:
– los de absorción rápida, que producen un pico glucémico en nuestro organismo
– los de absorción lenta, que se van liberando en nuestro organismo poco a poco


Quizás esto te puede hacer pensar que no es relevante pero lo es y mucho; veamos por qué.

Cuando ingerimos ciertos alimentos, al poco rato podemos sentir como tenemos una subida de actividad mental y física, nos sentimos llenas, pero al poco rato, sentimos que necesitamos comer otra vez: no nos hemos quedado saciadas.
A su vez, hay alimentos que nos generan un efecto más paulatino: nos sacian y no nos generan más hambre: esto se debe a sus índices glucémicos.


Cuando generamos un pico de glucemia (hiperglucemia) hacemos que nuestro organismo sintetice, desde el hígado, insulina y eso repercute en varios aspectos en nuestro organismo.


Cuando consumimos carbohidratos de absorción rápida se aumentan rápidamente los niveles de glucosa en sangre. El cuerpo actúa segregando insulina en grandes cantidades pero, dado que el cuerpo ha consumido más carbohidratos de los asimilables por las células de nuestro organismo, entran en el metabolismo de los lípidos que las transformará en grasa.

Y la insulina, entonces… ¿Qué hace?
La insulina segregada a mansalva consigue que el azúcar abandone la circulación sanguínea para no mantenernos en la hiperglucemia pero, dos o tres horas después, esa acción provocará que los niveles de glucosa en sangre estén por debajo de lo que el cuerpo acepta  y nos hará pasar a la otra cara de la moneda: la hipoglucemia.
Una hipoglucemia nos hará que nuestro cuerpo nos pida comida, sobretodo el cerebro, puesto que se alimenta sólamente de glucosa. 
Si volvemos a consumir carbohidratos de absorción rápida entraremos nuevamente en la espiral y así podremos estar 25 años y no se cuántos kg en forma de grasa almacenada.
Hay que tener en cuenta que la insulina es una hormona que además de secuestrar la glucosa libre en sangre prioriza el consumo de ésta frente a las grasas, bloqueando su combustión: una constante presencia de insulina en altos niveles (como lo sería una hiperglucemia) nos impide bajar de peso y tener una alimentación sana. Y eso no es todo…


La insulina retroalimenta positivamente la hormona ASP cuya función consiste en facilitar la incorporación de los ácidos grasos libres al tejido adiposo (generando más michelín) y, a su vez y para acabarlo de rematar,  retroalimenta positivamente a la insulina.
¡Vamos! Que es el dúo de hormonas que no querrás tener en altos niveles si quieres perder peso!


Pero que no cunda el pánico y que nadie se ponga a contar IG tal y como dió hace unos años por contar Kcal…

Que los alimentos tengan un alto IG no quiere decir que sean nocivos (aunque muchos de ellos, tales como los industriales y refrescos carbonados, lo son) sino que, para no producir estos picos de insulina en nuestro cuerpo deben de ser contrarestados con otros alimentos que ayudan a que toda esa caja de glucosa que ingerimos, pase de una forma más lenta por nuestro organismo y pueda ser asimilada de forma paulatina.
Un ejemplo es el consumo de alimentos ricos en IG con alimentos ricos en fibra. La fibra secuestra los azúcares haciéndolos menos accesibles para el intestino de ser absorbidos, dificultando la tarea. A medida que avanza por el tubo se van liberando en gran cantidad y siendo asimilados por el cuerpo lo que nos hace no tener la hiperglucemia y no tener una respuesta tan brusca del cuerpo.

A mi me gusta abogar por las dietas que tienen en cuenta los IG dado que son los alimentos a vigilar y que generan más enfermedades derivadas de una mala alimentación.

Por que… al fin y al cabo… si tienes el almacén lleno.. ¿De qué te sirve traer más cajas a colocar?


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