¡Domingueras del mundo!

Este es un apartado dedicado a la cocina dominguera: esa que haces en pijama, que haces con orgullo, con paciencia, con un moño mal hecho (o en mi caso, con los pelos como una alpaca) y con una copa de vino en la mano (o una tónica como consecuencia del día anterior).
La cocina dominguera es aquella a la que le ponemos la misma cantidad de alegría, por poder estar perreando por casa que de nostalgia, porque se acaba el fin de semana.

Yo no sé vosotrxs pero los domingos es el día que mejor como: más tiempo tengo de cocinar y más valoro ese momento con mis fogones y mi nevera semivacía o con cuatro cosas mal puestas e inconexas. Son las veces que más he innovado y más he extrañado no haber invitado a nadie a comer y que probara el mejunje que he cocinado conmigo (y así tener al menos una opinión objetiva de mis dotes culinarios).

Pero de un tiempo para acá mi cocina dominguera ha mutado un poco y ha pasado a ser, al menos, una vez al mes, el día de la innovación gastronómica de mi casa.

Sin más letras, te hago la lista de cosas que me gusta hacer:
– fideuá 
– cous-cous
– marrania
– albóndigas de soja